Trabajar por la educación en Filipinas: “Rompes esquemas cuando participas”




¿Qué nos motiva a participar en una causa social? Esta pregunta, que pone a reflexionar a más de uno, tiene una respuesta clara para Alondra Moncayo: generar empatía.

 

Alondra colaboró en el área de Sostenibilidad y Gestión Ambiental de Telefónica Ecuador y, en su experiencia, se ha involucrado en varios programas relacionados al desarrollo social y a la promoción de derechos humanos. En julio de 2018, ella fue parte de “Vacaciones Solidarias Internacionales”, uno de los proyectos más ambiciosos que tiene Fundación Telefónica y que en este año se hizo entre el programa Voluntarios Telefónica y la propuesta educativa ProFuturo, que busca brindar educación de calidad a través de la tecnología.

 

El proyecto tomó lugar en Talipanan, Puerto Galera, Filipinas. Esta playa, dentro de la Isla Mindoro, se caracteriza por sus áreas naturales y la riqueza cultural de sus pueblos indígenas. En este contexto, “Vacaciones Solidarias Internacionales” arrancó en la institución Talipanan Mangyan School, en donde 12 Voluntarios de países de América y Europa llegaron para contribuir a la formación de los estudiantes y apoyar a los docentes en su práctica diaria, usando herramientas digitales.

 

De esta manera, Alondra inició su participación en el proyecto, el cual, desde el otro lado del mundo y en dos semanas, le enseñó nuevas realidades y perspectivas. Ella fue con el objetivo de “contribuir a romper la brecha digital” para dejar una enseñanza positiva en los niños y en la población; es así que, pasó a conocer a una sociedad distinta en algunos aspectos; en la que no todos tienen acceso a la educación y con un grupo infantil que viene de familias diversas o que se encuentra al cuidado de la comunidad.

La llegada de los Voluntarios fue muy afectuosa; con el apoyo de Fundación Ayala, organización aliada en el proyecto, se preparó el recibimiento al grupo; tanta fue la expectativa que en la escuela prepararon danzas folclóricas e incluso el alcalde de la Isla Mindoro estuvo en el acto. Esta muestra de afecto, más el cariño de los niños, motivaron aún más a los Voluntarios para entregarse en el proyecto:

 

“Me esforcé por dar lo mejor de mí, por darles mucho cariño, por hacer lo mejor para que la herramienta (ProFuturo) funcione en las clases y con los profesores”.

 

Foto: Facebook – Ayala Foundation Inc

 

Parte de este proceso se vivió también con el intercambio del lenguaje y, aunque en Filipinas pueden comunicarse en inglés, se dio cierto nivel de incertidumbre al interactuar con los niños y niñas más pequeños, puesto que ellos se comunican en tagalo hasta terminar la educación inicial:

“La comunicación con los niños se daba con la ayuda de los profesores, pero el uso de las herramientas tecnológicas facilitó la comprensión entre los Voluntarios y los participantes más pequeños”.

 

Esta fue una de las primeras experiencias en las que, tanto para los Voluntarios como para los niños y niñas de la escuela, se evidenció que el uso responsable de la tecnología traspasa la barrera del idioma.

 

 

Para desempeñar las actividades del proyecto, los Voluntarios recibieron formación en el manejo de la plataforma ProFuturo, aplicada a la educación. Alondra pudo aplicar estos aprendizajes, más sus conocimientos profesionales, en charlas sobre el uso responsable de las tecnologías, cyberbullying e Internet en un país donde su población navega un promedio de 14 horas por día en redes sociales.

La importancia de brindar contenidos de calidad al pensum de la escuela fue una de las prioridades de Alondra y del grupo de Voluntarios. Es por esto, que además de las presentaciones culturales y la formación en talleres con el uso de la plataforma ProFuturo, los Voluntarios dieron capacitaciones a los docentes de la escuela en esta herramienta:

 

“Los docentes estaban muy interesadas en aprender, entre ellas colaboraban y se daban la mano para aplicar el conocimiento”.

 

Motivados por crear una experiencia de aprendizaje integral, los Voluntarios participaron en otras actividades que incluían paseos al río con los niños y niñas, recolección y clasificación de residuos con fines ecológicos y asistencia en el comedor de la escuela.

 

La experiencia con ProFuturo

 

Desde 2017, ProFuturo firmó un convenio con Ayala Foundation Inc. y el Departamento de Educación de la Región de MIMAROPA para beneficiar a los niños y niñas de Filipinas y de otros países de Asia. Desde esa fecha, se han desarrollado actividades de formación docente y otras acciones para introducir Internet y herramientas digitales en varios centros educativos para generar mayores oportunidades.

En 2018, el proyecto “Vacaciones Solidarias Internacionales” se integró a este trabajo, convirtiendo a los Voluntarios Telefónica en nuevos protagonistas de esta labor, siendo ellos quienes se suman a la revolución digital para promocionar una educación de calidad.

Alondra, desde la perspectiva de los Voluntarios, comentó lo llamativo que es formar parte de este trabajo que también se relaciona con el compromiso de Telefónica por cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible; en este caso, brindando oportunidades de formación a varias poblaciones.

 

“Fue interesante ver, en resultados reales, cómo la tecnología puede llegar a lugares innaccesibles; es muy enriquecedora la experiencia”.

 

“Vacaciones Solidarias Internacionales” se ejecutó por primera vez en Filipinas, con la colaboración de los programas Voluntarios Telefónica y ProFuturo y, aunque los principales beneficiados son los niños y niñas, el formar parte de este proceso es igual de impactante en el resto de actores.

 

“Es muy lindo poder involucrarse con el proyecto ProFuturo. Quisiera poder seguir apoyando ahora que aprendí a usar la herramienta. Es muy motivante, rompes esquemas cuando participas y sabes que, de alguna manera, ayudas a mejorar la calidad de vida de la población en condiciones vulnerables”.

 

 

Son muchos los aprendizajes que deja una experiencia que significa: donar tus vacaciones, viajar junto a un grupo de personas de distintas nacionalidades para lograr la misma meta: mejorar las oportunidades de vida a través de la educación. Alondra experimentó este contraste de culturas como una vivencia agradable en la que aprendes de tus compañeros y valoras todos los puntos de vista. En este caso, el grupo de Voluntarios estuvo conformado por personas de España, Inglaterra, Alemania, Uruguay, Argentina, Perú, Ecuador y Venezuela y en conjunto enriquecieron este proyecto que no hubiera alcanzado los mismos resultados sin la mezcla de tantas perspectivas:

 

“Aprendes mucho de otra gente y sobre todo aportas diferentes pensamientos y modos de vida; de eso, salen cosas súper interesantes”.

 

Al finalizar las semanas del proyecto, Alondra pudo conocer otra realidad y ver que no es distante de la de Ecuador; para ella, el haber dedicado su tiempo para crear empatía en todos quienes conoció en Filipinas y sembrar la idea de esforzarse fue lo más gratificante.

Ocasiones como estas son las que permiten abrirse a otros contextos y culturas y si se suman a un objetivo como contribuir a la vida de niños y niñas a través de la educación y la tecnología, te dejan grandes lecciones. Alondra se lleva estos recuerdos con un mensaje para los niños y niñas que conoció en Talipanan:

 

“Siempre les dijera que luchen por sus sueños y que aprovechen las oportunidades que tienen; que recuerden que la educación rompe fronteras y nunca dejen de sonreir”.