110 facilitadores y facilitadoras de 17 provincias de todo el país, nos visitaron para celebrar un nuevo triunfo.




Se finalizó el evento de certificación y tras ello toda una etapa de aprendizaje, pero también simbolizó el inicio de nuevos retos.

El pasado jueves, 12 de noviembre Fundación Telefónica festejó la certificación de este numeroso grupo de facilitadores y facilitadoras, en el evento que tuvo lugar en la hermosa e histórica ¨Capilla de Hombre¨ en la ciudad de Quito, a partir de las 9h30 de la mañana.

 

Este gran evento se debe a la conmemoración de este ejemplar grupo que participó de capacitaciones durante 10 meses con la finalidad de dominar 4 módulos de formación en Competencias para la Vida,  ellos vivieron un proceso de 10 meses de formación en Competencias Básicas y Digitales para compartir este aprendizaje con niños niñas y adolescentes del país. Los módulos de formación se dividen en cuatro guías que abordan contenido de liderazgo, trabajo en equipo, creatividad e identidad, que van de la mano con herramientas de Scratch y Arduino entre otras nuevas técnicas para comunicar y crear herramientas útiles.

Los facilitadores fueron los responsables de transmitir todo lo aprendido a 32450 niños, niñas y adolescentes de todo el país y gracias a este proyecto y su dedicación, hoy tenemos nuevos inventores. Hemos presenciado historias que probablemente cambiarán comunidades enteras. Los familiares y miembros de su agrupación también fueron apoyo fundamental y en total se recibió el apoyo de 1927 adultos externos. Un gran ejemplo, es el de Alejandro Quito, un niño de Centro de desarrollo social La Aurora que está construyendo una bomba de agua para ayudar a su comunidad.

Como pueden ver, existen muchos motivos para celebrar, y no es para menos, por eso el evento estuvo lleno de grandiosas sorpresas. La primera fue la ocupación del lugar para exponer los diversos proyectos fabricados en los talleres junto a las majestuosas obras de Oswaldo Guayasamín; los estudiantes trabajaron en equipo junto a los facilitadores para que esto sea posible, entre las obras se exponían figuras diminutas con detalles perfectos, maquetas con sistemas de iluminación propia, juguetes animados con movimiento y luz, cuentos, fotografías documentales, ilustraciones, entre otras, una gama artística riquísima en detalle y creatividad, cada una de ella fue elaborada con técnicas transmitidas en los talleres.

Después de exponer el resultado de todo este tiempo de dedicación, todos los asistentes tuvieron lugar en el salón principal en el que recibieron una bienvenida por parte de los miembros de Fundación Telefónica. María Augusta Proaño, directora de Fundación Telefónica, fue quien ofreció un precioso discurso de bienvenida, en el que comentó que desde la fundación “Buscamos generar tejido social, sólos no hacemos nada. Buscamos completarnos.” Posteriormente, recibimos a la segunda sorpresa del día, la presencia del  académico de la facultad de Educación de la P. Universidad Católica de Chile, Pedro Hepp, quien ha tenido varios reconocimientos en área académica por su metodología y entrega a proyectos de desarrollo social en el campo estudiantil. Hepp manifiesta que el objetivo fundamental de entregar herramientas TIC a los niños, niñas y adolescentes es abrir una puerta para obtener una generación de personas creadoras y ya no consumidoras de información, contenidos y tecnología. Además, el experto en tecnología declara que sería importante que los gobiernos garanticen el acceso de la población a la tecnología para evitar desplazamientos innecesarios, ya que la tecnología siempre ha estado ligada a la educación. Sin embargo los aparatos no lo son todo, él pone en primer lugar la preparación de las personas y manifiesta que se debería invertir un 5% en tecnología y el 95% restante en la educación de las personas.

Ciertamente, es la tecnología hoy en día parte de nuestras vidas, aunque el maestro también advierte que para no cometer errores, es importante dominar el buen uso de las herramientas. En primer lugar, a pesar de declararse como apasionado de la tecnología, no apoya el uso de una tablet en niños y niñas menores a siete años, pues afirma que ellos aprenden mejor a escribir con papel y lápiz. También advierte que es necesario controlar el uso de estas herramientas en niños y niñas,  porque ellos podrían tener acceso a cualquier contenido y contacto con cualquier individuo. Pero Pedro Hepp nos recuerda que la prohibición es casi siempre un incentivo para los más jóvenes, por eso se debe educar en el uso de las TIC, sin prohibiciones.

Se debe tomar en cuenta que el aprendizaje no está en la herramienta sino en lo que se construye a través de ella. Finalmente, el brillante ponente, motiva a los facilitadores a impulsar a cada uno de sus estudiantes a acercarse a sus sueños.

Posteriormente, tuvimos una tercera sorpresa: la presentación del Taller La Bola. Este singular grupo nace con un hombre de 52 años, Luis,  quien encabeza el grupo que está conformado por su familia, la familia Oquendo, junto con sus hijos Nicolás, Miguel y Adita.  La historia comenzó hace 20 años cuando Luis se maravilló con los sonidos de la tierra. Un día, un amigo curador lo retó. Le dio una pieza (ocarina) y le dijo: “Tú que eres artista, toca esto”. Él no sabía cómo, e incluso pensó que no sonaría.  Cuando lo hizo y la escuchó, se enamoró. En ese momento el bichito de la curiosidad lo picó. Empezó a leer y a estudiar instrumentos prehispánicos del Ecuador, como aquella ocarina que lo inició todo.

Durante este festejo, tuvimos la oportunidad de disfrutar de su presentación, a pesar de que ellos utilizan instrumentos prehispánicos con más de 1.000 años de antigüedad, su música es contemporánea y por cierto, bastante animada. Una característica maravillosa de estas actuaciones musicales es que invitan al público a participar junto a ellos, haciendo que sea una experiencia de aprendizaje e inolvidable.

Esta jornada culminó con un delicioso y ameno cóctel en el que facilitadores, representantes de organizaciones aliadas  y miembros de Fundación Telefónica compartieron un tiempo para intercambiar experiencias, ideas, anécdotas y entre tantas conversaciones y risas, que demuestran lo vivido en esta etapa de crecimiento y desarrollo, durante la preparación de cada uno de los asistentes.