Un Voluntario Telefónica comprometido con sus raíces




Luis Castro, vivió en primera persona el terremoto del 16 de abril y donó sus vacaciones para colaborar en Vacaciones Solidarias 2016.

 

La de Luis, es una historia de voluntariado particular. Él es ecuatoriano, portovejense más concretamente, pero hace 8 años que reside en Buenos Aires, Argentina. Su familia aún reside en Ecuador por lo que viaja con cierta frecuencia a su país natal.

 

Ya estuvo como voluntario con el desastre de El Niño en la costa ecuatoriana y casualmente se encontraba de vacaciones con familiares en Ecuador el 16 de abril. No se encontraba en Portoviejo, sino en Tulcán, pero rápidamente viajó al lugar del sismo y pudo ver con tristeza lo ocurrido.

En Telefónica Argentina, le otorgaron unos días más de permiso dada la delicada situación: “No podía irme a Argentina con lo que estaba pasando” admite. En cuanto supo que Fundación Telefónica destinó su proyecto Vacaciones Solidarias Internacionales 2016 para que aporte en la reconstrucción de infraestructura educativa y comunitaria en Ecuador, no lo dudó. Tuvo la suerte de ser uno de los 80 voluntarios seleccionados para la reconstrucción de escuelas en uno de los 5 proyectos de Vacaciones Solidarias 2016.

Luis participó en el primer proyecto de Vacaciones Solidarias 2016 promovido por Fundación Telefónica Ecuador, estuvo en la parroquia Riochico (Manabí), específicamente en la comunidad de Playa Prieta. Recuerda que vio la escuela Sagrada Familia, tres plantas de escuela completamente destruida que dejaron víctimas mortales. Él conocía la escuela antes del terremoto, vio cómo quedó en nada y participó en la construcción de las 15 aulas con bambú para brindar la característica sismo resistente.

Sin lugar a duda, estuvo especialmente involucrado en todo el proyecto y ayudó a sus compañeros a integrarse en la realidad local. De sus cualidades en el trabajo, muy distinto del que ha realizado en Riochico, dice haber aportado su carácter metódico y organizado, que le ha servido a la hora de organizar el trabajo en la obra.

Ahora, sonríe con el orgullo de haber ayudado a su querido país y ratifica su compromiso para continuar colaborando con esta y más escuelas que lo necesiten. Su espíritu de voluntariado no tiene fronteras.

 

“Solo me queda por decir que donar mis vacaciones a un proyecto solidario no sólo me dio el orgullo de haber ayudado a mi tierra querida golpeada por el terremoto el 16A, también me brindó la oportunidad de conocer excelentes personas que dejaron todo por venir a aportar a una noble causa.” Luis Castro

 

Para Luis, donar sus vacaciones fue la gran oportunidad de ayudar a su golpeado Ecuador, pero también destaca la oportunidad de haber conocido a otros voluntarios de Venezuela, España, Chile, Perú, Colombia, Brasil, Argentina y por supuesto, a más compatriotas ecuatorianos. Para todos ellos, Voluntarios Telefónica que viajaron para colaborar en la noble causa, y para las comunidades que los recibieron no tiene más que palabras de agradecimiento.

El sismo no solo movilizó a los ecuatorianos, sino a personas de todo el mundo que les ha llevado a demostrar su gran compromiso con la niñez y la adolescencia en cada rincón que más lo necesite, brindándoles las mejores condiciones para su educación.

 

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